Fibra compartida
El ancho de banda se reparte entre varios clientes con un ratio de compartición. A las 3 de la tarde puede ir perfecta y a las 8 de la noche no. Es más barata y suele bastar para una oficina pequeña con uso de correo y navegación.
Dos enlaces de fibra con la misma velocidad anunciada pueden comportarse de forma completamente distinta. Lo que decide si su operación funciona no son los megas, sino si el enlace es dedicado, si es simétrico y que pasa cuando falla.
Es la primera distinción y casi nunca aparece en la publicidad.
El ancho de banda se reparte entre varios clientes con un ratio de compartición. A las 3 de la tarde puede ir perfecta y a las 8 de la noche no. Es más barata y suele bastar para una oficina pequeña con uso de correo y navegación.
La capacidad contratada es suya en todo momento, sin compartición. Cuesta más, pero es lo único que sostiene una operación que depende del enlace: telefonía, servidores propios, videollamadas o sucursales conectadas por VPN.
Pregunte por el ratio de compartición. Si la respuesta es 1:1, es dedicada. Si es 1:8 o 1:20, esta compartiendo con 8 o 20 clientes. Si nadie sabe darle el dato, ya sabe cuál es.
Un enlace de 200 Mbps de bajada y 20 de subida se anuncia como "200 megas". Para navegar está bien. Para operar, no.
Casi todo lo que hace una empresa sube datos, no los baja: la voz de cada llamada, su imagen en una videollamada, el respaldo nocturno, los archivos que comparte, lo que sirve un servidor propio y todo el tráfico de una VPN hacia otra sede.
Con 20 Mbps de subida, veinte llamadas simultáneas y un respaldo corriendo al mismo tiempo ya compiten entre sí. El síntoma clásico: "el internet está bien pero las llamadas se cortan". No es la telefonía, es la subida saturada.
Seis preguntas que separan un enlace empresarial de uno residencial con factura de empresa.
Ratio de compartición explicito en el contrato, no de palabra.
Velocidad de subida igual a la de bajada, o al menos suficiente para su operación real.
Necesaria para VPN, servidores, cámaras y para publicar cualquier servicio propio.
Disponibilidad comprometida y, sobre todo, tiempo de reposición: cuanto tardan en volver, no solo cuanto se caen.
A quien se llama a las 9 de la noche y si hay seguimiento del incidente o solo un número de ticket.
Si el enlace es crítico, un segundo camino con conmutación automática deja de ser lujo.
Un enlace sin monitoreo se descubre caído cuando llama un cliente molesto. TelHarbor entrega la fibra junto con supervisión del enlace, alertas y seguimiento del incidente, y la integra con el resto de su operación: telefonía, VPN, nube y sedes.
En la dedicada la capacidad contratada es suya en todo momento (ratio 1:1). En la compartida se reparte entre varios clientes, así que el rendimiento cambia según la hora y el uso de los demás. Pida siempre el ratio de compartición por escrito.
Porque casi todo lo que hace una empresa sube datos: la voz de cada llamada, las videollamadas, los respaldos, la VPN entre sedes y los servidores propios. Un enlace con mucha bajada y poca subida se satura al subir, y el síntoma típico es que las llamadas se cortan aunque "el internet este bien".
Si va a levantar una VPN, publicar un servidor, conectar cámaras o registrar equipos de telefonía contra su central, sí. Sin IP fija esas configuraciones se rompen cada vez que cambia la dirección.
Más que el porcentaje de disponibilidad, el tiempo de reposición comprometido: cuanto tardan en restablecer el servicio. Una caída corta bien atendida afecta menos que una caída larga con buen porcentaje anual.
La disponibilidad depende de la dirección exacta. TelHarbor revisa cobertura por sede y, donde no llega fibra, propone alternativas o un esquema con enlace de respaldo.
El dimensionamiento depende de capacidad, sedes y respaldo. Los servicios de comunicaciones sí tienen precios publicados.